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martes, 6 de enero de 2015
@23:13
I hate you, don’t leave me, I feel like I can’t breathe
Hice un blog, y en ese blog me desahogaba. Todos los malos sentimientos, las cosas malas que pasaban por mi mente gracias a algún suceso que te envolvía, eran plasmadas en agrias palabras.
Una vez repasé todas las entradas que había escrito y me di cuenta que casi todas eran de las cosas malas que pasaban en la relación. Y es que cuando intentaba escribir sobre lo bueno, no me salía nada. No era porque no hubiese sucedido nada bueno sino porque mi modo de vida se basaba en aferrarme a la tristeza, la soledad, el sufrimiento. Eran las cosas malas las que me hacían escribir.
I want you to love me, but I need you to trust me
Confieso que me gustaba el hecho que había encontrado mi escape a esas cosas. Prácticamente me habías jalado de ese agujero oscuro en el que estaba, algo que ninguna otra persona pudo hacer; sin embargo por esa conducta ser parte de mi, aún queda algo de eso que no me permite escribir de la bueno que ha sido estar contigo.
Confused and scared, I am terrified of you
Pero entonces, caí en cuenta y me puse a pensar que prefería sacar todas esas cosas malas y conservar conmigo las buenas, era otra de las razones por las que no escribía sobre eso. Creo que me aferraba a esos buenos momentos como remedio para poder sanar la oscuridad con la que vivía. Me comía los buenos momentos, los succionaba hasta que desaparecían, tal vez por eso no me acuerdo de muchos, los usaba para mi propio beneficio.
I’m addicted to the madness, I’m a daughter of the sadness
Esta relación desde sus comienzos ha sido rara, empezando porque me costó mucho tiempo y trabajo poder decir o considerar que tenía un novio. Tal vez porque en ese momento no lo quería, no lo necesitaba, estaba bien como estaba. Es la hora y aún se me hace difícil aceptar esa etiqueta.
Tired to of being so sad, tired of getting so mad, baby
Pero qué podía hacer si estaba sintiendo cosas que no había sentido antes. Y lo confieso, tenía miedo y hacia cosas por esa persona, cosas que critiqué un montón de veces cuando otros me las contaban.
Stop right now, you only let me down
Me privé de muchas cosas, me obligué a cambiar otras. Cosas, pensamientos, actitudes, sentimientos que hacían lo que yo era, y todo para que esa persona no se fuera de mi lado. A una parte de mi le parecía estúpido y no creía que esa persona valiera por todo lo que estaba sacrificando. Y tuve millones de enfrentamientos internos. Dos posiciones completamente diferentes se disputaban por decidir sobre esas cosas, entorno a aquella travesía a la que me dirigía.
Cómo puedes abrirte a una persona si todo tu vida has usado un sistema que encapsulaba tus sentimientos?
Cómo puedes contar lo que piensas, lo que sientes a alguien que no hacía lo suficiente para ganarselo?
No, no era cuestión de simplemente mostrarme como soy, era cuestión de tiempo, dedicación, domesticación por parte de la otra persona. No era cuestión de obligarme a abrirme bajo amenazas, aprovechando que entraba en un estado de debilitamiento continuo.
Fue como si hubiese estado mucho tiempo en la oscuridad y de la nada alguien me obligara a salir a una brillante luz que me hacía daño. Fue como arrancarme una capa áspera que cubría a mi corazón porque esa persona a la que vi como un refugio me amenazaba con abandonarme.
No me abrí a esa persona porque me nació, porque se lo haya ganado. Lo hice en un intento de que no se alejara. Porque esa persona, a quien había nombrado como mi refugio no era paciente y quería en pocos meses conocer todo de mi.
Entonces, por primera vez, lloré por un hombre. Lloré por horas, porque dolía como nunca había dolido. Lloré porque mi persona a la que vi como una luz, no me comprendía y me sarandeaba intentando sacar cosas que aún estaban bajo llave.
Mi luz me hacía daño, me probó, no confiaba en mi, no me creía, me juzgaba, me presionaba a hacer cosas y cambiar parte de mi ser. Y yo lo hacía porque una parte mía, la razonal, se durmió, se alejó, me dejó con mis sentimientos a flote, le dio una oportunidad a aquel querer.
Pasó el tiempo y le entregué algo preciado, pero que tal vez para mi luz no lo fue. Porque decía y creía que ya había sido entregado a alguien mas, entonces me arrepentí una y mil veces de haberlo hecho. Porque no lo apreció a pesar de que no lo tomó de la mejor manera.
Mi luz se ponía extraño cuando intentaba ir a un plano mas intimo, sexual y yo no quería. Cada que lo detenía se apartaba a un lado, cruzaba sus brazos y me trataba frío. Entonces temí que se aburriera y buscara lo que yo no quería darle por otro lado. Lo sé, fue por miedo por lo que accedí a que fueras mi primera vez. Miedo a perderte, a que te fueras, a que me dejaras. Me sentí presionada e inconscientemente entré en un estado de asimilación.
Una vez me pediste que escribiera sobre esa primera vez. No había querido hacerlo porque no fue agradable y quería olvidarlo, pero no puedo.
Todas esas veces que no dejaba que fueras mas allá era porque no me sentía preparada, tenía muchos tabúes y mis pensamientos con relación a eso eran muy conservadores. Tampoco me llamaba la atención hacerlo, no porque no te deseara sino porque quería estar 100% segura de sentirme cómoda, ademas, el poco tiempo que llevaba contigo también fue obstáculo para entregarme.
Pero entonces, cada que había una oportunidad y yo te rechazaba, todas esas veces me hacías sentir mal. Cambiabas completamente tu trato. Doloroso era caminar junto a ti a coger mi transporte y sentirte tan distante, tan frío, tan no tu.
Las muchas conversaciones de ese tema, los cambios de humor que te daban cuando no te dejaba ir mas allá y el puto miedo de que me dejaras por eso, fueron las razones que me llevaron a que ese 4 de abril, decidiera dejar que hicieras lo que hiciste.
No dejaba de pensar en eso cuando tomé el bus a tu casa. Sí, ya estaba decidida, lo iba a hacer. Entonces cuando estaba en aquella cama medio vestida me sentí mal, me sentí sucia, porque fue tan...
Me dio mucho mas miedo cuando me sentí sola. Espera... No estabas conmigo, tú mirada no era la misma, tu rostro estaba deformado, como si te hubieses convertido en otra persona. Espera... Empezaste a moverte cada vez mas rápido, a pesar de que me dolía como no tienes idea y ¿por qué no me escuchas?... no me quedó mas que cerrar los ojos y aguantar hasta que terminaste con lo que hacías. No esperaste... Luego te alejaste, volteaste el rostro y no pude ver tu expresión. Supongo que ya habías vuelto.
¿Aún no sabes por qué lloré ese mismo día frente a ti? me sentí usada. Tal vez es por eso que ahora, al principio, me guste lento, suave. Me gusta sentir la delicadeza que no tuviste conmigo esa primera vez.
I hate you, don’t leave me, I hate you, please love me