miércoles, 21 de mayo de 2014
@16:47
Yo he sacrificado lo que había creado de mi persona, había derrumbado las paredes que contenían a mis sentimientos y me volví algo que había estado evitando desde hace tiempo. Te confieso que no me he sentido comoda con eso, porque siento que he traicionado eso que había establecido para vivir, además que no me hallo en lo que soy ahora, aún me siento ajena.
No quiero que te vuelvas más importante de lo que ya eres, que te metas de lleno en lo más profundo de mi ser, no quiero que me marques tanto que después, cuando ya todo se acabe como lo has pronosticado, no pueda superarte, no pueda sacarte de mi vida, y poder seguir como solía ser, porque sé que eso no pasará, no soy la misma, me has vuelto débil emocionalmente; es así como mi miedo es justificado, miedo a que eso pase.
Sé que no me convienes, sé que saldré herida, sé que me harás daño, porque te he dado el permiso, el poder para saber cómo hacerlo y es que no necesitas mucho para eso, desde que me di cuenta cuán importante eres tus cambiantes actitudes, tus desconfianzas, inseguridades y tus comentarios de mierda son tan influyentes en mi que pueden derrumbarme y levantarme en el mismo segundo.
Te lo confieso, tengo miedo de ti y del poder que puedas tener sobre mi.